Duele profundamente reconocer que ya no se ama. Duele mucho...
¿Cómo es posible?
Y de pronto nos encontramos siendo extraños y ajenos a esa persona que pensamos que iba a pertenecernos para el resto de nuestras vidas.
El pacto se rompe, sin que uno pueda precisar el momento exacto, y se remonta vuelo hacia lugares extraños, nuevos; en donde no hay más que soledad y un poco de miedo...
Y es ahí cuando se llora sin consuelo y se muere mil veces...
A.T.
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